El Cuerpo y el Tercer Ojo

tercer-ojo-ofra-amit-9En nuestro ascenso hacia la corona del cuerpo, que iniciamos en la planta de los pies, justo antes de llegar a ella ubicamos lo que en Centros de Energía se llama nuestro Centro Frontal, que se sitúas en el punto medio entre ambos ojos. Este centro rige la frente, sienes, nuca, base del cráneo y ojos así como el cerebro, la hipófisis y el sistema nervioso. Representa los procesos creativos de la mente. La inspiración y la intuición son su mayor expresión. También se le conoce como el Tercer Ojo, dado que está relacionado con la luz, la oscuridad, la visión, los sueños, la visualización y las facultades intuitivas y parapsicológicas (clarividencia, telepatía, etc.). Es el lugar donde almacenamos los recuerdos, percibimos los sueños e imaginamos nuestro futuro.

El Centro Frontal es el representante de la Mente Superior en el cuerpo físico, tanto en sus aspectos intelectuales (aquí se forman los pensamientos, los conceptos y las ideas) como en sus habilidades para generar grandes actos creativos (dos de sus principales herramientas son la creatividad y la experimentación), los razonamientos extrasensoriales e intuitivos y las percepciones conscientes e inconscientes.

El director del cuerpo y la mente

Se trata de un verdadero director de orquesta de nuestra vida porque en esa parte de la cabeza se encuentran los comandos de todas las demás partes del cuerpo, los sistemas endocrino, nervioso y límbico (que regula emociones y afectos), la coordinación de los movimientos y el equilibrio. Es un centro que dirige y observa desde el lugar privilegiado que ocupa. Es nuestro yo superior, el yo sabio, conectado a su vez con la Mente Universal.

Gracias a este centro, podemos trascender las limitaciones del mundo físico para entrar en los dominios de la imaginación. De esta manera, desarrollamos otras formas de obtener información (por ejemplo a través de la meditación o de los sueños), extendiendo la conciencia hacia niveles más profundos y amplios de entendimiento y comprensión. Aquí también ubicamos nuestra “Verdad”, pero también la receptividad hacia otras ideas, la capacidad de aprender de las experiencias, la inteligencia emocional y la conciencia de las propias dificultades.
tercer-ojo-ofra-amitDolencias y miedos

Las disfunciones físicas más comunes de este centro tienen que ver con la ceguera, la sordera, los trastornos neurológicos, los dolores de columna y las dificultades para aprender. Un déficit de energía en esta zona origina insensibilidad, prestar poca atención a los detalles más sutiles del entorno, necesidad de explicar las cosas detalladamente -y más de una vez- así como ineficacia para imaginar ideas nuevas.

Tener insomnio y dolor de cabeza son dolencias habituales a la vez que las deficiencias para visualizar y proyectar muestran una incapacidad (consciente o inconsciente) para querer ver más allá. Aquí los miedos son muchos y sofisticados. Conforman la principal lista de esos miedos los siguientes: mirar hacia el propio interior, desenterrar y sanar los miedos, el lado oscuro (la sombra de cada uno/a), la verdad o el juicio de otro (siendo este sensato y realista).

Por otra parte, un exceso de energía en nuestro Centro Frontal puede ocasionar fantasías paranoides, pesadillas, alucinaciones e impotencia para dar con las reacciones adecuadas ante la experiencia de la intuición.

El movimiento activo consciente y la propia observación a través de ese movimiento, es uno de los aspectos que se trabajan más profundamente a través de la propuesta del Coaching Corporal.

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Control y comunicación

Lo que conocemos como el centro laríngeo corresponde a la parte alta de la espalda, cervicales y cuello, garganta, boca, mandíbula y cara. Su color es el azul y su elemento está vinculado con la vibración y el sonido. Es el representante de nuestro intelecto en el cuerpo y rige lo relacionado con la comunicación, la expresión oral y escrita, la conexión con el otro y la creatividad. En este centro están ubicado todos los órganos de los sentidos: vista, oído, olfato, gusto y también un parte del tacto, dado que los dedos de la manos, cuando se mueven de forma independiente, los usamos para hacer o conocer.

ofra-amit-jpg-4El cuello es la unión de la cabeza y el tronco, es el centro de paso energético entre el cuerpo y la mente, y aquí está ubicada nuestra principal zona de control. Lo que pensamos, los juicios y lo intelectual se asienta en este centro, que es donde acumulamos la intención de controlarnos y controlar. Es el ordenador de la conducta, el lugar donde afloran los miedos, donde se desarrolla o no la capacidad de tomar decisiones, el uso del poder personal para crear, la fuerza de voluntad, la fe y el conocimiento. Es el lugar donde nos permitimos expandirnos o bien nos reprimimos. Por ello, cuando hay un exceso de control y de auto-crítica, nuestra energía se rompe o se bloquea en el cuello. Entonces decimos que el cuerpo y la mente van por separado. Instinto, emoción y mente quedan, en este punto, congelados.

Miedos y bloqueos

Los miedos principales que se concentran en el centro laríngeo son los que tienen que ver con perder el control, no tener suficiente autoridad y el miedo a entregarse. La represión es el gran instrumento del control. Las afecciones en boca, nariz y garganta, los dolores cervicales, los problemas de tiroides, los zumbidos y los mareos o vértigos son las principales dolencias de esta zona.

El bloqueo, la tensión o el déficit de energía de este centro ocasiona una comunicación dificultada, no poder expresar lo que se quiere decir, afonía, hombros agarrotados, voz sin ritmo ni resonación, tortícolis, creatividad bloqueada, falta de funcionamiento suficiente, cansancio, incapacidad de decisión así como escasa autoestima y voluntad. Los patrones familiares y los traumas se instalan y se fortalecen en esta zona. Por otro lado, un exceso de energía del centro laríngeo origina verborrea, palabrería, poca resonancia corporal y hablar a gritos. Hay una enorme desconfianza e incapacidad para comunicarse con los demás. La expresión “llevar el peso del mundo sobre los hombros” muestra gráficamente muchas de las sensaciones que se producen en esta zona.

ilustraciones-de-ofra-amit-8Trabajar el “permitirse”

Por todo ello, es necesario abrir la llave de paso del centro laríngeo para que la energía pueda fluir. La comunicación es una actividad rítmica y cuanto mejor entremos en resonancia con nuestros propios ritmos internos, más fácilmente alcanzaremos una expresión más clara de nosotros, suscitaremos una mejor y más profunda conexión en otras personas y disfrutaremos de mayor armonía con el entorno.

Para abrir esta llave hay que aprender a aflojarse y trabajar el “dejarse llevar”. Retomar la conexión con el cuerpo y dejar descansar la mente, reduciendo juicios y críticas, son los primeros pasos imprescindibles que se proponen desde el Coaching Corporal. Por una parte, la libertad que otorga el movimiento -no coreografiado, sino que descargue y facilite la expresión natural y espontánea-, abre el camino para conectar con nuestros compases internos, con permitirse aflojar. Dado que el centro laríngeo es pura vibración y sonido, cantar y expresarnos con sonidos potentes, ayuda en la apertura y facilita la respiración. Cuando se trabaja esta zona, hay que concederse la posibilidad de entrar en un estado infantil de creatividad para jugar con la voz, el cuerpo, el baile, la risa, la escritura y cualquier actividad creativa que nos ayude a expresarnos. Y, desde este lugar, permitir que nuestra mente trabaje a nuestro favor y no en nuestra contra. En resumen, empezar a darnos autorización para ser quienes somos y queremos ser.

El equilibrio se consigue en el corazón

El centro cardíaco, como su propio nombre indica, se ubica en la zona del corazón, parte superior del tórax, pulmones, columna dorsal alta y cuello. Su elemento es el aire, y al interaccionar con el aire mediante la respiración, podemos acceder rápidamente tanto a los aspectos corporales como a los emocionales, mentales y espirituales de esta zona.

chakra-corazonEl principio básico de este centro es el amor, no el enamoramiento que se ubica en el plexo solar, sino la afectividad, el amor en expansión, que se conecta más allá de nosotros/as. Su estado natural es el equilibrio, lugar desde donde se desarrolla el dar y recibir, el compromiso, la compasión, el adulto y el niño, el perdón, la aceptación de uno/a mismo/a y también la de los demás. El equilibrio nos permite relaciones más duraderas y profundas, nos ayuda a evolucionar y a transformarnos. El amor sólo dura entre personas equivalentes.

En el centro cardíaco se visualiza cómo es el tipo de vida que yo me he construido, cuál es mi percepción del mundo. Es el lugar en el cual puedo reconocer que YO SOY y YO EXISTO. Por ello, es importante atender nuestras necesidades y responder a lo que ellas demandan.

Cuando esta zona presenta un déficit de energía, se presentan varios síntomas, como la presión sobre el esternón, depresión, tendencia al aislamiento, falta de autoestima o melancolía. Nuestra respiración puede ser superficial y respirar profundamente resulta difícil y supone un esfuerzo. Los miedos más importantes se refieren aquí a la debilidad, al miedo a obedecer al corazón, a la soledad y también al compromiso. Por ello, el amor, la confianza, el perdón, la esperanza y la capacidad de auto-sanarse son las fuerzas más importantes que podemos desarrollar en este centro.

Si la zona cardíaca se bloquea del todo y se cierra, nuestra energía circulará con dificultad entre las partes inferior y superior del cuerpo, separando totalmente cuerpo y mente, alejándonos -así- de la vida. Esta situación puede ocurrir por traumas infantiles, aspectos atascados del pasado que se vivan como una carga, malos tratos, abusos, abandonos, vivencias vergonzosas, etc. La falta de apoyo emocional y la sensación de no haber sido querido/a son experiencias que bloquean enormemente el centro corazón. Por otro lado, un exceso de energía origina personalidades psico-dependientes, que tienen apego excesivo o que se olvidan de sus propias necesidades para volcarse en otros/as.

Trabajar el centro cardíaco desde el Coaching Corporal propone prestar atención tanto a nuestro estado de equilibrio como a nuestras relaciones. Nos abre al amor y a la compasión, conecta mente-emoción-espíritu con el cuerpo y nos recompensa con una reconfortante sensación de paz y plenitud.

Plexo solar y poder personal

El centro medio o plexo solar se sitúa por encima del estómago y debajo del pecho. Engloba la zona entre el ombligo y las costillas y es el centro que gobierna mayor número de órganos. En el lado derecho están el hígado y la vesícula biliar. A la izquierda se hallan el bazo, el estómago y el páncreas. En la parte superior se ubica el diafragma y, en la parte posterior, los riñones y las glándulas suprarrenales. Cada uno de estos órganos actúa como un campo energético dentro del área global del plexo solar. Este centro se encarga de la creación y la expansión de la energía del organismo, de la asimilación de los alimentos y del agua para transformarlos en calor y energía que se envía a nuestros órganos vitales para realizar los procesos metabólicos y de digestión del cuerpo.

plexo-solar-1Por eso, cada órgano de esta zona tiene mucha importancia y tiene una traducción emocional. Muy resumido y como ejemplo, los riñones representan temor y precaución, al detectar y eliminar lo que resulta peligroso. El hígado se deshace de todo lo perjudicial para el organismo y tiene la autoprotección como una de sus finalidades. Las glándulas suprarrenales son un sistema de alarma que libera la energía en caso de emergencia y gestionan la respuesta de pánico que nos moviliza en una crisis. El páncreas es el órgano que asimila todo aquello que el cuerpo puede tolerar y el diafragma, que expulsa el aire tóxico del cuerpo, tiene que ver con el duelo y con poner fin a lo que está desapareciendo en nuestra vida.

Este centro concentra la vida emocional y su expresión, el valor que nos damos a nosotr@s mism@s, la confianza que depositamos en nuestro ser y nuestra libertad de elegir. Es el centro del poder personal, donde se ubica la autoestima (si soy capaz o tengo miedo o me quedo apegad@ a lo que conozco), el honor personal y la seguridad en uno/a mismo/a.

Así, el plexo solar regula muchos aspectos de nuestra vida: el poder, la voluntad, el metabolismo, la soltura, el humor, el control, la autoridad, la agresividad, el guerrero/a, la transformación, la calidez, la vitalidad, la perseverancia y la eficacia, etc.. Su elemento es el fuego y su color el amarillo. Representa el papel del padre autoritario, implica la identidad, los miedos y las necesidades del ego.

Si vivimos atrapados por sentimientos de autolimitación la energía de esta zona se ve reducida para transmitir poder. Es aquí donde se graban los mensajes familiares y se codifican las expectativas por parte de la sociedad. Un déficit de energía en esta zona puede originar hipoglucemia, mala digestión y asimilación de los alimentos. La obesidad está relacionada también con este centro así como la fatiga crónica, la timidez o la actitud de sumisión ante la vida. También se vincula al miedo a asumir el poder o el control, a defender las propias convicciones. Los trastornos digestivos expresan las disfunciones de este centro. La adicción a la cafeína, al azúcar, las anfetaminas o la cocaína pueden ser consecuencia de una debilidad en cuanto al sentimiento del propio poder y la vitalidad.

Un exceso de energía puede generar úlceras o diabetes y adicción a sustancias sedantes por el afán de apaciguar el sistema nervioso hiperactivo. También origina afán de mando, dominar a los demás, necesidad de parecer superior, precipitación y cólera frecuente.

1-silvia-duran-_nDado que es la zona que activa y comunica a todo el sistema, es decir, a todo el cuerpo, al estar bloqueada, sobre todo si se implica el diafragma, se cierra la emoción y todo se pone muy rígido. A través del Coaching Corporal se trabaja en el desbloqueo y expresión de las emociones y necesidades no reconocidas ni permitidas, en la liberación de corazas, en la revitalización de los órganos de la zona y en la conexión con el propio poder y con la autoestima.

Pelvis, placer, movimiento y sexualidad

cadera-1Viajando por el cuerpo y tras habernos detenido en nuestra zona corporal más terrenal (pies, piernas y base de columna), a través de la que nos aseguramos la presencia y la supervivencia en el mundo, vamos a ascender hasta llegar a nuestro espacio lumbo-sacro (lo que también conocemos como el segundo chackra). Esta parte de nuestro cuerpo concentra la zona sacra, los genitales, las caderas y la zona lumbar. Su elemento es el agua.

El centro lumbo-sacro (toda la zona de la pelvis) nos habla sobre nuestra vida instintiva y sobre la sexualidad. Es el centro distribuidor de toda nuestra energía vital y nos remite hacia el flujo de la vida. Nos conecta con la capacidad de tener placer y bienestar, con la alegría, con las relaciones de dominio y con la carga de la vida. Párate un minuto y obsérvate. ¿Cómo es todo eso para ti en estos momentos?

La zona lumbar autoriza el movimiento del cuerpo, es decir, distribuye la energía y el movimiento entre nuestra parte inferior y superior. Nos lleva de lo único a la dualidad de las cosas, nos aporta los conceptos de la polaridad, del ying y del yang, lo masculino y lo femenino, lo que está arriba y lo que está abajo, la luz y la oscuridad. Por eso, en la zona lumbo-sacra es dónde decidimos si nos permitimos o no lo que queremos. Es el centro encargado del cambio, del movimiento, del deseo, las emociones, el placer, la sexualidad, la sensualidad, la intimidad, la vida social, el amor de pareja y el derecho a sentir la sexualidad. También es la zona donde aprendemos a desarrollar nuestras emociones y a poner límites.

sacred-spiralComo zona del instinto por antonomasia, nos lleva a expandirnos, a desear experimentar lo nuevo, a fundirnos con el otro/a, a progresar y a elevar la conciencia, o no…

Si este centro está bloqueado hay temor al cambio, dificultad para sentir y expresar las emociones, autocontrol excesivo, negación a sentir sexualmente y vergüenza por sentir. En el caso que este centro tenga un exceso de energía, la persona muestra una emotividad y sensibilidad desmedidas, facilidad para pasar de un extremo a otro, está gobernada por sus sentimientos sin dejarlos fluir, adicción sexual, necesidad de interacción social y de placer, pero no se permite el paso de la energía a la zona superior del cuerpo.

El trabajo de Coaching Corporal en esta zona, se orienta a desbloquear y liberar las emociones primarias, a aprender a conectar con el placer y con el movimiento auténtico del cuerpo. Si nos otorgamos el derecho a sentir, vamos internándonos en el flujo saludable de la energía emocional con el fin de vivir con plenitud el placer y la alegría por medio del movimiento y la sexualidad. También nos vamos a permitir experimentar el cambio, del signo que sea.

Pies, piernas, emoción y mente

    Tu cuerpo es un mapa del tesoro.

ancestros-e-inteligencias-del-cuerpoTu cuerpo (desde los pies hasta los cabellos de la cabeza) muestra cómo ha sido tu vida y cuál ha sido la influencia de tus ancestros. La estructura corporal se va desarrollando desde nuestra más tierna infancia, al mismo tiempo y en función de cómo se va desarrollando nuestro carácter. Cada parte de nuestro cuerpo nos muestra algo de nosotros/as, de nuestra forma de ser, de aprender y de estar en el mundo. Cuerpo, mente y emoción están íntimamente relacionados, por lo que cualquier cambio en un nivel tiene un efecto en los otros.

De esta forma, cada problema físico que tenemos se produce a causa del modelo mental y/o emocional que nos hemos creado para funcionar en el mundo. Aprender los mensajes del cuerpo (molestias, dolores, intuiciones, necesidades, etc.) y lo que nos dicen sobre nuestra forma de vivir es una llave mágica para tomar conciencia y definir cambios a llevar a cabo, si así lo decidimos.

Por ejemplo. En la zona inferior de la espalda, la base de la columna junto a los pies y las piernas, se concentra el instinto más básico, el que corresponde a la supervivencia, a cubrir nuestras necesidades primarias y a establecer nuestra capacidad de sustentarnos en el mundo. Tiene que ver con la pertenencia y con la absorción y generación de la energía que necesita el cuerpo. Fija nuestro enraizamiento en el mundo, en la tierra, es nuestra energía primaria, la “agresividad” entendida como acción en el mundo. Cuando esta zona no está activada y no es capaz de generar energía, se suele pensar demasiado y hacer poco en realidad. Existe un gran cansancio y todo se siente como un enorme esfuerzo. En cambio, si esta zona está activada energéticamente y piernas y pies tienen un funcionamiento adecuado (y adaptado a nuestra estructura física, cada cuerpo es distinto), aumenta la confianza y aprendemos a hacernos valer en el mundo. Tu manera de pisar, de caminar y de mantenerte en tus piernas tiene una traducción no sólo física sino emocional y mental.

Este es el tipo de enfoque que realizo con el Coaching Corporal. Cuerpo, emoción y mente trabajando en común para ti.

En breve, más…

Mezquindades

jonas-pescadoDe mezquindad hay de muchos tipos y están presentes en multitud de acciones de la vida cotidiana. No darse a los demás en ningún aspecto, ser poco dadivoso en lo económico o no mostrar empatía cuando alguien necesita ayuda, son actitudes que forman parte de esas “miserabilidades” con las que nos podemos encontrar a menudo. Ahora no entraré en la parte material sino en aquella mezquindad más sutil, la que a veces no identificamos como tal.

Me imagino una pluma cayendo que te roza la cara. Esperas un tacto suave pero al contacto la pluma te pincha y te daña. Su apariencia puede ser ligera y delicada, pero la mezquindad esconde años o décadas de rabia contenida (por la persona y sus antecesores), de agravios (interpretados como tales), de envidia o de animadversión hacia el otro/a convertido en un juicio implacable, en indiferencia y/o abuso.

La mezquindad no se presenta siempre abiertamente sino que se agazapa detrás de la tristeza y del miedo y, muy especialmente, tras la ira. Hay casos de personas cuya cicatería está presente en todas sus acciones, sobretodo en una sociedad capitalista y competitiva como la nuestra. Sin embargo, lo más habitual es que sorprenda y aparezca más allá de lo perceptible, por ejemplo, la tacañería. Así, también podemos encontrarla cuando alzamos los mecanismos de defensa ante una persona o situación, cuando se usa consciente o inconscientemente para pinchar al otro, juzgarlo, herirlo, humillarlo, agredirlo y amenazarlo más o menos veladamente con palabras o hechos. Esa mezquindad campa a sus anchas cuando la usamos para sentirnos vencedores de una situación, cuando pensamos que hemos conseguido imponer al otro nuestro criterio y le hacemos sentir mal, indicándole todo aquello en lo que supuestamente falla, alzándolos en gloriosos jueces de lo que el otro ha de saber sobre sí mismo según nuestro criterio. Y todo esto puede llevarse a cabo con el grito o con el susurro, con la mirada, el gesto o la intención. Lo mezquino puede revelarse de innumerables maneras, por supuesto mediante la avaricia, el egoísmo o la usura, pero también en el mirar siempre hacia otro lado en las flagrantes injusticias, entre muchas otras. Estos comportamientos son un pan nuestro, más de cada día de lo que pensamos, y de casi todas las personas adultas, es decir, de cada uno de nosotros/as. Así, la mezquindad ostenta un lugar claro y definido en el quehacer humano, que aleja a las personas del altruismo y de los buenos sentimientos. Pero también, y a la vez, podemos ser todo lo contrario.

Por eso es tan importante aprender a reconocer la propia miseria, a saber cuándo nos asalta, dado que a menudo se vuelve contra nosotros. La persona que actúa mezquinamente con los demás también lo hace consigo misma, sea o no consciente de ello. Y más conviene saberlo si queremos transformar esa parte en algo más sano, donde nuestra autoconfianza y respeto amarre en corto las pequeñas o grandes mezquindades que todos de una u otra manera, en algún u otro momento de la vida, hemos dejado aflorar.
No es plato de buen gusto descubrirse teniendo actitudes que tanto nos disgustan en los demás, pero forma parte del propio autoconocimiento, nada se puede cambiar si no se conoce y no se toma la decisión consciente de modificarlo. Si nos damos cuenta de ello y estamos dispuestos a un cambio, eso nos hará personas más felices y satisfechas y nos ayudará, sin duda, a que nuestras vidas -y la vida en esta tierra- sean mucho mejores y más plenas.

Cuando sano mi cuerpo sano mi alma

El movimiento es lo más aproximado a una canción del cuerpo, que encauza las emociones a través de su expresión y de sus ritmos vitales. Etimológicamente “Emotio” alude directamente a producir un movimiento que induce una acción, canalizando el sentimiento a través del cuerpo.

Y es que el cuerpo lo expresa, lo muestra todo. Muestra cuál es tu biografía de vida y cómo estás aquí y ahora, emocional y mentalmente. En este aspecto, nadie como Carl Gustav Jung ha indagado tan profundamente en el camino de integración entre el cuerpo y la psique. Para Jung no existe diferencia entre ambos. El cuerpo es la base para la construcción de nuestra identidad (el Self), para la experiencia de ser y estar en el mundo. En la memoria corporal está grabado quienes somos y lo que somos, nuestra parte finita y la intuición de lo ilimitado que representamos.

El cuerpo tiene su propio lenguaje y nos habla del sentido de la tierra, de sus contracciones y distensiones, del ritmo de la naturaleza y del universo, de nuestra respiración, de los latidos del corazón, de la sabiduría más profunda que se halla tras nuestro pensamiento, las palabras y los sentimientos. Los pies aprenden antes que el espíritu, son los que recogen la fuerza vital de la tierra y mueven esa energía para despertar la acción mediante la expresión del cuerpo.

cuando-sano-mi-cuerpoPor ello, hay que aprender a confiar, a creer y a querer el cuerpo.

A través del trabajo corporal, podemos vincular la conciencia a los niveles más profundos de la psique, que puede revelarse con toda su complejidad. La experiencia promovida por el movimiento permite que la vida penetre en el cuerpo, provocando un estado que ayuda a experimentar y comprender la vida, escuchando los modos de decir del propio cuerpo. ¿Escuchas tu cuerpo? ¿Sabes cómo te está hablando? ¿Sabes lo que realmente necesita?.

El movimiento y el baile pueden provocar cambios tanto a nivel biológico (mejorando la postura corporal y reduciendo las molestias y los dolores) como a nivel psicológico, transformaciones que no podrían ser fácilmente producidas por la voluntad o por la reflexión. Marcel Proust decía que nuestros brazos y piernas están llenos de memorias durmientes del pasado. Y esas memorias se despiertan a través del movimiento.

Conocer el cuerpo es conocerse uno/a mismo/a, su bloqueos, sus corazas, sus tristezas, su furia y su capacidad de sentir placer y alegría. Así facilitamos sanar y transformar cualquier huella o herida que hayamos acumulado en nuestro camino de vida. Si conoces y amas a tu cuerpo, honras y amas tu alma. A través de nuestro cuerpo, de nuestro baile, nos exploramos, descendemos a las cavernas interiores y nos elevamos hacia afuera con más energía. Por eso, el proceso de autoexploración corporal (y por ende, emocional y mental) es capaz de crear caminos para dejar salir al ser auténtico que hay en ti y que pugna por dejarse ver.

Cristina Serrat
Coach corporal y trainer en PNL

Artículo publicado en el magazine deixalatevaempremta.org
http://www.deixalatevaempremta.com/2016/09/cuando-sano-mi-cuerpo-sano-mi-alma-por.html#.V82TVL2SyDo.facebook

Mírame a los ojos y…

Volver a verse, volver a reconocerse, volver a conectar.

Muchas veces llenamos nuestro mundo de palabras, de necesidades, de exigencias, de expectativas sobre los demás y, al final, sobre-cargamos nuestras relaciones con un peso innecesario, que nos aleja y nos desconecta.

Mírame a los ojos, sólo cuatro minutos, en silencio… y abre el corazón. ¿Qué has visto? ¿Me has visto… sentido?

Entonces, podemos re-conectar.

Te invito a que pruebes este ejercicio y, sin palabras, durante esos pocos minutos, observa que ves en los ojos de tus padres, amigos, hijos, pareja, amigos… a ver qué sucede.

Mima tus relaciones. Son tu tesoro más preciado.

Entra…

Cuando todo da vueltas

Hay sensaciones que te acercan al descontrol o, dicho de otra forma, a la falta de control en tu vida. Es una sensación que, a la mayor parte de personas (igual también a ti) nos genera desasosiego, vulnerabilidad y nerviosismo. No estamos acostumbrados ni entrenados emocionalmente a resistir el fracaso, las pérdidas o los errores. Muchas personas acaban con ataques de ansiedad o con bloqueos físicos y emocionales al comprobar que la vida cotidiana-profesional-amorosa no responde a aquellas expectativas que uno/a se había construido en su cabeza.

1237148_1285234801491896_4326658257835975131_nPor ello, cuando la realidad es distinta a la que nuestra mente había imaginado, cuando aparece la frustración y el desánimo, la principal percepción es la desorientación. ¿Alguna vez te ha dado la impresión de que tu vida es como una centrifugadora? Incluso, en ocasiones, esa tensión se transforma en gripes, gastroenteritis o mareos, entre otras afecciones.

VértigoY cuando todo da vueltas, es justo el momento de aflojar. Pelearse con las circunstancias de la vida sólo sirve para aumentar la angustia y convertir ese momento en una zozobra continua. No es fácil. No lo es. Soltar el control es una de las opciones que requieren más conciencia y serenidad. Pero desamarrarse de ese férreo control sobre lo que sucede o “ha de suceder” es el camino para retomar el rumbo sin que la impaciencia y la preocupación presidan todas nuestras decisiones.

Y aunque no resulta fácil, sin duda es posible. Pararte a escuchar el cuerpo, revisar los motivos y las determinaciones que te condujeron a tu momento actual y aprender a tomar conciencia de que tomar el rumbo de tu vida requiere flexibilidad, práctica y algún que otro necesario naufragio, ayuda a despejar el horizonte y te previene de la constante batidora mental, emocional y física que imponen el control y el exceso de expectativas.

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