El equilibrio se consigue en el corazón

El centro cardíaco, como su propio nombre indica, se ubica en la zona del corazón, parte superior del tórax, pulmones, columna dorsal alta y cuello. Su elemento es el aire, y al interaccionar con el aire mediante la respiración, podemos acceder rápidamente tanto a los aspectos corporales como a los emocionales, mentales y espirituales de esta zona.

chakra-corazonEl principio básico de este centro es el amor, no el enamoramiento que se ubica en el plexo solar, sino la afectividad, el amor en expansión, que se conecta más allá de nosotros/as. Su estado natural es el equilibrio, lugar desde donde se desarrolla el dar y recibir, el compromiso, la compasión, el adulto y el niño, el perdón, la aceptación de uno/a mismo/a y también la de los demás. El equilibrio nos permite relaciones más duraderas y profundas, nos ayuda a evolucionar y a transformarnos. El amor sólo dura entre personas equivalentes.

En el centro cardíaco se visualiza cómo es el tipo de vida que yo me he construido, cuál es mi percepción del mundo. Es el lugar en el cual puedo reconocer que YO SOY y YO EXISTO. Por ello, es importante atender nuestras necesidades y responder a lo que ellas demandan.

Cuando esta zona presenta un déficit de energía, se presentan varios síntomas, como la presión sobre el esternón, depresión, tendencia al aislamiento, falta de autoestima o melancolía. Nuestra respiración puede ser superficial y respirar profundamente resulta difícil y supone un esfuerzo. Los miedos más importantes se refieren aquí a la debilidad, al miedo a obedecer al corazón, a la soledad y también al compromiso. Por ello, el amor, la confianza, el perdón, la esperanza y la capacidad de auto-sanarse son las fuerzas más importantes que podemos desarrollar en este centro.

Si la zona cardíaca se bloquea del todo y se cierra, nuestra energía circulará con dificultad entre las partes inferior y superior del cuerpo, separando totalmente cuerpo y mente, alejándonos -así- de la vida. Esta situación puede ocurrir por traumas infantiles, aspectos atascados del pasado que se vivan como una carga, malos tratos, abusos, abandonos, vivencias vergonzosas, etc. La falta de apoyo emocional y la sensación de no haber sido querido/a son experiencias que bloquean enormemente el centro corazón. Por otro lado, un exceso de energía origina personalidades psico-dependientes, que tienen apego excesivo o que se olvidan de sus propias necesidades para volcarse en otros/as.

Trabajar el centro cardíaco desde el Coaching Corporal propone prestar atención tanto a nuestro estado de equilibrio como a nuestras relaciones. Nos abre al amor y a la compasión, conecta mente-emoción-espíritu con el cuerpo y nos recompensa con una reconfortante sensación de paz y plenitud.

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