Cuando todo da vueltas

Hay sensaciones que te acercan al descontrol o, dicho de otra forma, a la falta de control en tu vida. Es una sensación que, a la mayor parte de personas (igual también a ti) nos genera desasosiego, vulnerabilidad y nerviosismo. No estamos acostumbrados ni entrenados emocionalmente a resistir el fracaso, las pérdidas o los errores. Muchas personas acaban con ataques de ansiedad o con bloqueos físicos y emocionales al comprobar que la vida cotidiana-profesional-amorosa no responde a aquellas expectativas que uno/a se había construido en su cabeza.

1237148_1285234801491896_4326658257835975131_nPor ello, cuando la realidad es distinta a la que nuestra mente había imaginado, cuando aparece la frustración y el desánimo, la principal percepción es la desorientación. ¿Alguna vez te ha dado la impresión de que tu vida es como una centrifugadora? Incluso, en ocasiones, esa tensión se transforma en gripes, gastroenteritis o mareos, entre otras afecciones.

VértigoY cuando todo da vueltas, es justo el momento de aflojar. Pelearse con las circunstancias de la vida sólo sirve para aumentar la angustia y convertir ese momento en una zozobra continua. No es fácil. No lo es. Soltar el control es una de las opciones que requieren más conciencia y serenidad. Pero desamarrarse de ese férreo control sobre lo que sucede o “ha de suceder” es el camino para retomar el rumbo sin que la impaciencia y la preocupación presidan todas nuestras decisiones.

Y aunque no resulta fácil, sin duda es posible. Pararte a escuchar el cuerpo, revisar los motivos y las determinaciones que te condujeron a tu momento actual y aprender a tomar conciencia de que tomar el rumbo de tu vida requiere flexibilidad, práctica y algún que otro necesario naufragio, ayuda a despejar el horizonte y te previene de la constante batidora mental, emocional y física que imponen el control y el exceso de expectativas.

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Y tú, mujer, no vives en un maldito anuncio de compresas

Cuando descansas ¿te sientes mal? Hay tantas cosas por hacer. La casa, el trabajo (si hay o la búsqueda, si no hay), la familia, los amigos, la pareja, esa auto-exigencia que arrastras como una losa… Y tú, te sientes cansada. Y triste. Y antisocial. Estás pre-menstruando o tal vez pre-menopauseando. Sólo quieres descansar bajo la manta. Te das cuenta de que no estás en un mundo hecho a la medida de la mujer, de ti, de tus ciclos, de tus necesidades, de tu concepto del éxito, de tus ilusiones y, en más de una ocasión, de tus ganas de mandar a la mierda. Pero parar está mal visto. Aunque te rabien los ovarios o la espalda. Aunque tu semáforo corporal, que te indica tu necesidad de descansar, haga meses que marca un rojo intenso, parpadeando como un loco, avisando de la inmediata necesidad de tu organismo de pararse. Pero, si lo haces, sabes que la estructura mental de la súper-mujer que esta sociedad te ha vendido con tanto esfuerzo puede empezar a resquebrajarse. ¿O ya lo está haciendo?

Mujer cíclicaY, cuando te paras, y descansas, te sientes mal. Al principio…

Luego la irritación va saliendo. Notas tu cuerpo que, al sentirse escuchado, te deja baldada. Tiene muchas cosas que decirte y no das abasto. Y poco a poco, consigues entrar en ti. No sabes si eso es bueno o malo. Pero te permites. Y comprendes que es bueno para ti. Y puede que no tan bueno para otr@s.

Aprendes a conocer tu cuerpo y a poner límites. Ahora ya no te sientes mal cuando descansas o te tomas tu espacio. Ahora lo haces y ¡ya!. Eres cíclica y tienes tus propios límites. Tienes derecho a estar como te dé la gana, a malhumorarte, a descansar de tu cansancio, de tus dolores-molestias mensuales, de tus cambios emocionales, del entorno que aprieta. Tienes derecho a respirar.

No vives en un maldito y bobalicón anuncio de compresas de cualquier tipo. No sabes ni tan sólo lo que es una mujer “real”. Sólo sabes quién eres tú. Y con eso, es ¡suficiente!

Programa de empoderamiento Mi Voz Femenina

Consolar la tristeza

12004886_928860730516463_8133518268812551556_nNo a todo el mundo le resulta fácil permanecer al lado de alguien que se siente triste y que manifiesta esa emoción. Los momentos de tristeza son imprescindibles para superar situaciones de dificultad, pérdida o desazón. Disimular o no permitirse sentir la tristeza puede convertir esa aflicción en un estado, en un sentimiento que permanezca en el tiempo y que, de durar mucho, se decante hacia actitudes de ira/rabia o hacia un profundo desánimo. En cualquier caso, todo ello puede conllevar estrés, enfermedad (malestares de diferente índole) y una gran dificultad para poder conducir la propia vida. Así, es necesario identificar nuestra tristeza y permitir que emerja para, en breve, poder dejarla atrás y seguir nuestro camino. Y esa, no es tarea sencilla.

Muchas personas no soportan sentirse abatidas, ni llorar o desahogarse. Nuestra sociedad aún no da espacio a las llamadas “emociones negativas” aunque éstas sean las que nos refuerzan y nos ayudan a continuar.

TristezaY, de la misma forma, encontramos dificultades para sostener el llanto o el dolor de otra persona, sobre todo si es alguien cercano, alguien a quién amamos. Entonces, nuestro “consuelo” puede consistir en restarle importancia a lo que le sucede a la otra persona, darle un ligero abrazo, ofrecerle nuestros consejos o conseguir que la otra persona se distraiga y deje de sentir “eso”. Algo nos dice, en nuestro interior, que hay que huir de la tristeza, que no queremos que él o ella sienta sufrimiento, que no queremos sentirlo…

Sin embargo, la persona que expresa su tristeza suele saber lo que necesita. Sabe si le hace falta un abrazo, unas palabras de ánimo o, simplemente, una presencia silenciosa que le acompañe, sin más. Y es que cuando alguien pasa un mal momento, resulta muy útil preguntarle ¿Qué necesitas? antes de actuar o de hacer nada. Cada persona y cada situación son diferentes, pero tener la presencia de alguien, que está y que acompaña ese momento, respetando la necesidad real y el tiempo que precisa el que sufre, es la actitud más generosa, más valiosa y fértil para el consuelo. A través del respeto que proporciona la presencia se llega el contacto físico, el roce o el abrazo, y a las palabras adecuadas.

Consolar requiere la consciencia de ponerse realmente en lo que necesita el otro. Y de la misma manera que podemos llegar a ahuyentar la propia tristeza, también nos puede producir rechazo, nerviosismo, incomodidad o impotencia observarla en aquellos que queremos. Y entonces surge nuestra “necesidad” de hacer algo. De Hacer. Aunque en la mayoría de ocasiones en la vida, es más importante Ser y Estar, que no hacer. Y es así especialmente, cuando queremos consolar la tristeza.

Tóxic@s

A veces hay que hacer lo que hay que hacer.

vampiros-de-energia-1Suele ser tortuoso el sendero de eliminar la energía tóxica de tu vida y a las personas que, de manera consciente o no, llevan impregnadas esa energía. No siempre son fáciles de detectar pues acostumbran a encubrirse bajo apariencias encantadoras o seductoras. Su energía habitualmente conlleva una mezcla de manipulación, mentira, falsa empatía o victimismo.

Esto puede generar en ti una gran culpabilidad cuando no cumples las expectativas o necesidades o el modo de ver las cosas de la otra persona. Pero también, con el tiempo, cuando consigues alejarte de todo eso, puedes llegar a desarrollar una gran compasión por ese tipo de comportamiento, dado que te indica que esa persona no dispone de recursos más sanos para su vida. Tampoco hay que olvidar, que todas las personas nos hacen de espejo y que encontrarse con alguien tóxico es una oportunidad para revisar lo que sucede en tu vida y en ti.

Basura emocionalA veces esas personas se van, pero a veces hay que tomar la decisión de alejarlas. Y no es fácil. Aunque es siempre necesario. Y cuando te desprendes, rechazas o ahuyentas esa energía de ti, queda una gran sensación de alivio, una visión más clara de ti mism@ y el aprendizaje de que, en ocasiones, hay que hacer lo que hay que hacer.

Feeling good

Tengo el convencimiento que cada persona crea su propia vida y que las “casualidades”, las crisis o los retos llegan cuando han de hacerlo y no en otro momento.

Todos los caminos, los caminos que son para uno/a mismo/a, te llevan adentro, te conducen hacia ti. En ocasiones, necesitas a alguien a tu lado, durante una parte de ese trayecto, para que te acompañe y te ayude a recordar quién eres en realidad.

Ese será ahora mi principal sendero, mi nuevo amanecer, mi nuevo día, mi nueva vida. ¡Y me siento bien!

Después de un primer trayecto ya realizado, ahora y aquí pongo en marcha con energía este proyecto personal de Coaching Corporal y Energético, que ampara varias propuestas y que va acompañada de la música como guía, por supuesto.

Hace poco llegó con fuerza, de nuevo, esta canción, “Feeling good”.

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Sólo tuve que prestar atención.

Empiezo presentando los grupos y las novedades de Coaching Corporal y Mi Voz Femenina el próximo 23 de septiembre, en Espai Silenci. A partir de las 18 h. Buen lugar. Buen comienzo.

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Precipicios

Ocurren coses en la vida que, sin esperarlo, te colocan delante de un precipicio y, alguien, sin que puedas evitarlo, te empuja hacia él.

Y te ves cayendo.

Los cambios, incluso aquellos que nos propician al vacío, pueden convertirse en oportunidades de dar un giro necesario a nuestras vidas. Sin duda. Pero eso no es sencillo de asimilar cuando estás resbalando y perdiendo pie. Y es aquí, en este momento, cuando has perdido los agarres (reales o ficticios) que sostenían tu vida tal y como la tenías configurada, que decides cómo va a ser tu vida en los siguientes días, semanas o meses. Cualquier circunstancia adversa o una pérdida (un amor, el trabajo, un ser querido, una enfermedad, etc.) nos lleva a una sensación de desánimo y abatimiento que puede sernos útil en las primeras horas. Para transitar y superar los reveses de la vida, la tristeza y las lágrimas nos alivian y drenan nuestra rabia. Pero sólo tú decides cuánto dura ese momento y lo que vas a hacer en el instante siguiente, en el día siguiente, en el resto de tu vida.
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Nunca nos han enseñado a gestionar las emociones. Es un aprendizaje que la mayoría de nosotros hemos realizado en base a poner conciencia y mucha voluntad, ganas de tomar las propias riendas y ponerle rumbo a la propia vida. Muchas veces nos dejamos invadir por una actitud de víctima, de inocencia, de irresponsabilidad ante las cosas que nos suceden. Pero… ¿qué hemos puesto de nuestra parte para tener la vida que tenemos? ¿Es fruto de la casualidad o tenemos alguna responsabilidad en atraer unas circunstancias y no otras, en tener un tipo de relaciones determinado, en no haber aprendido a identificar lo que sentimos y lo que queremos? Como explican los sufís, ¿eres tigre o eres oveja?. ¿Decides cómo es tu vida o te conformas con lo que te “trae”?. Una buena manera de averiguarlo es cuando un precipicio aparece delante de ti. Puede que no puedas evitar caerte, pero sí que eres el/la responsable de decidir cómo es de hondo el precipicio y qué tipo de aterrizaje vas a hacer.

Puede que no sea fácil pasar de oveja a tigre, pero el momento que más va a marcar tu vida es cuando decides cuál de los dos quieres ser.

¿Propósitos?

Poco importan los propósitos con lo que a veces pretendemos iniciar un año. La experiencia indica que aquello que nos exigimos con la cabeza, en un tiempo breve, ya no nos sirve.

Lo que sí que importa es que te escuches, te des tiempo y espacio. Respira. Llora si te hace falta. Y date permiso para sentir quién eres y lo que quieres, en este momento, en este lugar de tu vida.

Los propósitos, son otra cosa.

Nos adentramos en 2015. Sea bienvenido. Seáis bienvenidos/as. Camino contigo, a mi propio ritmo.

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Muchas veces, una vez transitada la escucha y recorrido el camino, la experiencia se me transforma en palabras, versos o cuentos.

Después de ir, donde quiera que sea, siempre me reconforta el regreso.

Este es uno de ellos.

 

Ara vinc

De tant de soroll que fa, no m’adono

Plaf. Ensopego. Caic

M’aguanto el plor de nena

El dolor no és físic però fa mal

No vull plorar. No ploraré!

Silenci 

El venedor de la cantonada està content,

li he comprat tots el mocadors

Tenia un oceà sencer a dins 

Tanta humitat ha fos l’ordinador

Què faré? No sé viure sense bits!

O si? 

A què sona el silenci?

A no res

No res?

Sona a respiració, olora a descans,

té gust d’abraçada i tacte de cos

L’aire em fa pessigolles al nas

Respiro. Inspiro

M’inspiro de nou

L’ordinador ja funciona,

però no he trobat a faltar els bits

Els meus batecs, si

Ara ja puc tornar

Vaig venint.

                    Gener 2015

 

Versión en castellano

Ara vinc (ahora vengo)

De tanto ruido que hace, no lo veo venir

Plaf. Tropiezo. Caigo

Me aguanto el llanto de niña

El dolor no es físico, pero duele

No quiero llorar. ¡No lloraré!

Silencio

El vendedor de la esquina está contento,

le he comprado todos sus pañuelos

Tenía dentro un océano entero

Tanta humedad ha fundido el ordenador

¿Qué voy a hacer? ¡No sé vivir sin bits!

¿O sí?

 ¿A qué suena el silencio?

A nada.

¿Nada?

Suena a respiración, huele a descanso,

tiene sabor de abrazo y tacto de cuerpo

El aire me hace cosquillas en la nariz

Respiro. Inspiro

Me inspiro de nuevo

El ordenador ya funciona,

pero no he echado de menos los bits

Mis latidos, si

Ahora ya puedo volver

Voy viniendo.

                      Enero de 2015

“Cada persona es mi espejo”, una enseñanza antigua

el-simbolismo-magico-de-los-espejos--Todas las personas que nos encontramos en la vida tienen algo que enseñarnos… lo hemos escuchado en muchas ocasiones, ¿no es cierto?. Las personas con quienes coincidimos, con quienes nos vinculamos, a las que amamos, aquellas a las que nos acercamos y que se nos aproximan o se nos alejan, tienen la virtud de devolvernos, en mayor o menor medida, aquello que nosotros/as proyectamos de nuestra propia vida interior.
 
Todo es cuestión de percepción. Lo que vivimos no refleja “la realidad” sino aquello que somos y sentimos, lo que nos sucede dentro. Y la vida nos retorna, a modo de enseñanza, eso que emitimos hacia fuera, seamos o no conscientes, aunque resulta más sencillo lamentarse sobre cómo nos trata la vida… De este modo, la manera como los demás se relacionan con nosotros/as es el reflejo de nuestro propio espejo. Y así, somos espejo y reflejo, de nosotros y de los demás…
 
No es sencillo darse cuenta de esto. Por eso, es siempre aleccionador mirar hacia culturas más primigenias, en las que la sabiduría se desarrollaba desde el conocimiento interior. Cuenta una leyenda de los indios nativos americanos que…
 
Espejo 1A los indios se les enseñaba que al nacer cada persona está dotada -por lo menos- con uno de los Cuatro Grandes Poderes: Sabiduría, Inocencia, Iluminación o Introspección. El propósito de la existencia espiritual del ser humano era obtener los Dones restantes y llegar a ser una persona completa.
 
Las primeras enseñanzas místicas dadas a los niños indios se referían a la percepción y a la ilusión. Un maestro y un grupo de jóvenes indios iban a orar y a sentarse en círculo. Cada niño/a describía su observación de la luz sobre una pluma de una águila colocada en el centro de un círculo. Descubrían que hay tantos modos de percibir la pluma como puntos en el círculo. Los niños también aprendían que las percepciones individuales son mucho más complicadas que sólo la posición en el círculo y también que podían ver la pluma de una manera distinta debido a las diferencias individuales en sus sentidos (algunos podían ser hipermétropes o daltónicos, por ejemplo).
 
A nivel psicológico, cada indio veía y se relacionaba con la pluma de forma única. Un indio podía decidir hacer tocados de plumas, otro podía ser alérgico a las plumas y un tercero podía mostrarse indiferente y poco interesado. Mediante este simple ejercicio con el círculo, los indios enseñaban a sus niños que existe un número ilimitado de formas de percibir cualquier cosa. Toda percepción sensorial es ilusoria. Lo que es importante, no es la naturaleza real de lo que se percibe, sino el entendimiento de nuestras percepciones y las de los demás. Este círculo o Rueda de la Medicina, representa el Universo Total y puede ser entendido como el espejo en el que la consciencia del ser humano se refleja.
 
Espejo indiosEl Universo es el Espejo de la Gente y cada persona es un Espejo para otra“, dicen los viejos maestros. Por ello, cada idea, persona y cosa puede ser vista como un espejo que da al ser humano la oportunidad de descubrirse a sí mismo, siempre y cuando éste desee ver su propio reflejo.
 

Arte, vida y cuerpo

“El que esta despierto y consciente dice: soy todo cuerpo, no hay nada fuera de él”
Friedrich Nietzsche
 
Cuanto más conozco mi cuerpo, me acerco más a mí. Cuando entiendo las reacciones de mi cuerpo, puedo entender aquello que me sucede. Cuando me muevo, hablo o creo a través de mi cuerpo, expreso lo que siente, habla o crea mi espíritu. Nada está separado en nosotr@s.
 
Cuando explico cuentos, mi cuerpo también cuenta.
 

Un hombre que pasaba por delante de una tienda, vio que vendían allí dos loros, encerrados en la misma jaula. Uno era muy bonito y cantaba estupendamente, mientras que el otro estaba en un estado lastimoso y permanecía mudo. El primero valía cincuenta wens y el segundo tres mil. El hombre, asombrado por la diferencia de precio, le dijo al comerciante:

– ¡Deme el loro de cincuenta wens!
– Imposible, señor – respondió el vendedor.
– No puedo vender los dos pájaros por separado.
– ¿Pero .. por qué?
– ¿Cómo explica usted semejante diferencia de precio?
– No lo entiendo, el más feo cuesta infinitamente más que el más bonito. Y además no canta. Eso es absurdo.
– ¡Ah, no se equivoque usted, señor! El loro que encuentra usted feo es el compositor.

 
Esta es una de mis propuestas para conocerse mejor, desde el cuerpo, y dejar aflorar la creatividad.
 
Taller Arte y Cuerpo nou
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Cuerpo y espíritu

“Abandonar el control del ego significa ceder al cuerpo en su aspecto involuntario, significa dejar que el cuerpo tome las riendas. Pero eso es lo que el paciente es incapaz de hacer. Siente que el cuerpo le va a traicionar. No confía ni tiene fe en el, teme que si su cuerpo toma las riendas, mostrara su debilidad, demolerá sus ilusiones, revelará su tristeza y ventilará su furia. Y en efecto, eso es lo que hará, destruir las fachadas que la gente levanta para esconder su verdadero yo ante si mismo y ante el mundo. Pero también abrirá una nueva profundidad a la vida al lado de la cual la riqueza mundana es una mera bagatela.
 
Esta riqueza es una plenitud del espíritu que solo el cuerpo puede ofrecer. Este pensamiento es nuevo, pues estamos acostumbrados a pensar que el espíritu está separado del cuerpo”.
 
Alexander Lowen
 
El cuerpo y el espíritu forman parte de lo mismo. Conocer tu cuerpo es conocerte a ti.
 
Una manera excelente de empezar a contactar con tu cuerpo es el trabajo corporal, un proceso de autoexploración corporal, emocional y mental, que te permite derribar esas fachadas (o corazas) de las que habla Lowen para dejar salir al ser auténtico que hay en ti y que pugna por dejarse ver. En las próximas semanas empezaremos varios trabajos de Coaching Corporal, para que puedas dar los primeros pasos hacia ti…
 
Uno de ellos es el grupo que ponemos en marcha los lunes, mañanas o tardes, a partir del mes de marzo, en el barrio de Gràcia.
Y, en breve, más…
 
Grupo Coaching Corporal Rinclowncito 2- copia 556429_323979804370215_566154668_n - copia
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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